Pasaban 7 minutos de la medianoche. El perro estaba tumbado en la hierba, en medio del jardín de la casa de la señora Shears. Era un perro joven y grande. En cambio su ama, la señora Shears era todo lo contrario, vieja y débil.
Ella cuidaba muy bien de su perro y viceversa aunque el animal pasaba la mayor parte del tiempo tumbado y aburrido en el jardín. La señora Shears ya no estaba para jugar con el o llevarle de paseo.
El perro a pesar de que fuera medianoche seguía despierto, pasaba tantas horas dormilando y descansando por el día que se pasaba las noches despierto mirando las estrellas. Su gran sueño seria poder tocarlas, mordisquearlas y jugar con ellas hasta hartarse. Eso es lo que mas les gustaría pero por otra parte, también le gustaría estar con la señora Shears. El perro entonces se levanto y echo un aullido al universo como casi cada noche, pero esta vez alguien le oyó. De repente una luz parpadeante bajo del cielo, era una estrella fugaz o como también se le suele decir estrella de los deseos. La estrella, que comprendía como se sentía el animal, le concedió un deseo: - Podrás volar a todos los sitios cuando estés aburrido pero siempre tendrás que volver a cuidar de tu ama.-
A partir de ese instante, el perro nunca se sentiría aburrido y siempre volvería su case después de pasar grandes aventuras galácticas para cuidar a su ama.
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